Los caballos aparecieron en América del Norte hace unos 55 millones de años para evolucionar a lo largo del tiempo en cientos de especies distintas que varían en tamaño desde las pequeñas como un zorro a otras más grandes que los ejemplares modernos. Esta diversidad tan asombrosa ha convertido al caballo en un paradigma de la evolución, uno de los primeros ejemplos conocidos de cómo los animales podían adaptarse a su entorno, pero su historia quizás no ha sido bien entendida. Eso es lo que cree un equipo de paleobiólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha pasado los seis últimos años revisando los fósiles de 138 especies de caballos, la gran mayoría extintas, y ha sintetizado siglo y medio de estudios sobre los mismos. Los investigadores explican este jueves en la revista«Science» una historia alternativa, más compleja de la que se ha contado hasta ahora.
Hace unos 18 millones de años, durante el Mioceno inferior, el número de especies de caballos se multiplicó. La teoría clásica apuntaba a que la diversificación estaría relacionada con una serie de rápidas adaptaciones en respuesta a la expansión de un nuevo entorno: las praderas, un escenario que en evolución se conoce como «radiación adaptativa».
«Según la teoría clásica, los caballos que poblaban Norteamérica en ese momento habrían cambiado más rápido al desarrollar una dentadura más resistente a la abrasión, típica de una dieta rica en pasto. Además, se habrían hecho cada vez más grandes como requisito para aumentar la efectividad de la digestión de esta comida menos nutritiva y como estrategia contra los depredadores en los nuevos espacios abiertos», explica Juan López Cantalapiedra, investigador del CSIC y el Museum für Naturkunde de Berlín.
Los caballos aparecieron en América del Norte hace unos 55 millones de años para evolucionar a lo largo del tiempo en cientos de especies distintas que varían en tamaño desde las pequeñas como un zorro a otras más grandes que los ejemplares modernos. Esta diversidad tan asombrosa ha convertido al caballo en un paradigma de la evolución, uno de los primeros ejemplos conocidos de cómo los animales podían adaptarse a su entorno, pero su historia quizás no ha sido bien entendida. Eso es lo que cree un equipo de paleobiólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ha pasado los seis últimos años revisando los fósiles de 138 especies de caballos, la gran mayoría extintas, y ha sintetizado siglo y medio de estudios sobre los mismos. Los investigadores explican este jueves en la revista«Science» una historia alternativa, más compleja de la que se ha contado hasta ahora.
Hace unos 18 millones de años, durante el Mioceno inferior, el número de especies de caballos se multiplicó. La teoría clásica apuntaba a que la diversificación estaría relacionada con una serie de rápidas adaptaciones en respuesta a la expansión de un nuevo entorno: las praderas, un escenario que en evolución se conoce como «radiación adaptativa».
«Según la teoría clásica, los caballos que poblaban Norteamérica en ese momento habrían cambiado más rápido al desarrollar una dentadura más resistente a la abrasión, típica de una dieta rica en pasto. Además, se habrían hecho cada vez más grandes como requisito para aumentar la efectividad de la digestión de esta comida menos nutritiva y como estrategia contra los depredadores en los nuevos espacios abiertos», explica Juan López Cantalapiedra, investigador del CSIC y el Museum für Naturkunde de Berlín.
RAZAS
PASO FINO
PURA SANGRE
Características del caballo
Características físicas
Los caballos son animales que físicamente poseen un gran porte. Su cuello se caracteriza por ser largo, incluyendo cerdas de importante longitud y una cabeza sumamente alargada con dos orejas erguidas. La cola también destaca por su longitud.
La altura de un caballo se mide desde la cruz hasta el piso y variará en correlación a la raza; algunos llegan a alturas de 185 centímetros. También el peso dependerá de la raza o variedad, oscilando mayoritariamente entre los 390 y los 1.000 kilogramos.
Alimentación
¿Qué comen los caballos?
Son herbívoros y se alimentan de una gran variedad de hierbas y gramíneas. Los caballos necesitan una alimentación adecuada para evitar problemas de salud, prevaleciendo patologías como la anemia o la obesidad, entre otras.
Esperanza de vida
¿Cuántos años viven los caballos?
La vida de los caballos salvajes se extiende hasta los 25 años aproximadamente, mientras que los domésticos pueden vivir unos 40 años. Cabe recordar que hasta los 4 años de edad estos mamíferos no han alcanzado la adultez, recién a partir de entonces son preparados para ser domados y montados.
Hábitat
Los caballos salvajes, escasos debido a la caza y a la constante persecución del hombre, se encuentran en desiertos, sabanas y praderas de Asia y África. Las razas domesticadas pueden encontrarse en todos los puntos del globo.
Reproducción
¿Cómo se reproducen los caballos? La gestación se concreta a lo largo de 11 meses, y únicamente en ocasiones excepcionales se produce el nacimiento de más de una cría. Alrededor de los 4 años de edad, los caballos alcanzan la madurez sexual.
Los caballos domésticos tienen problemas en el acoplamiento sexual, en ocasiones es necesario que mamporreros dirijan el miembro del caballo para fecundar a la hembra.
Uso deportivo
En la actualidad los caballos se utilizan para diferentes actividades deportivas gracias a sus especiales condiciones, incluyendo el salto, la hípica, el polo, la doma clásica, la charrería, el pato, la doma vaquera y otras variedades.
Cuidados
El caballo necesita un espacio en el que se sienta cómodo, vacunación de forma periódica y desparasitación interna y externa. También requiere cuidado dental: es necesario que cada seis meses un veterinario lime los odontofitos que comúnmente se forman. Además, el veterinario debe realizarle una revisión general por lo menos dos veces por año.
Carácter
El caballo se comunica con los otros miembros de la manada, transmitiendo sus emociones. También establecen una jerarquía de dominio sin violencia. No son agresivos y optan por huir antes de combatir.
Tipos de temperamento
Los caballos se dividen en:
Caballos de sangre fría: son los más tranquilos.
Caballos de sangre tibia: cruce de caballos de sangre fría y de sangre caliente.
Caballos de sangre caliente, denominados caballos de pura raza: son de gran temperamento y muy nerviosos.
Desplazamiento
Los caballos se destacan por su velocidad, ductilidad y elegancia de desplazamiento, es así que algunos son utilizados en competiciones de saltos, carreras y exhibiciones.
Estos animales tienen tres formas de desplazarse: a paso, a trote (pueden alcanzar velocidades de 15 kilómetros por hora) y al galope (llegan a los 65 kilómetros por hora).
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